
No nos referimos a Granada en Andalucía, por supuesto, sino al fruto del árbol granado. Es algo raro su aspecto, con su piel lisa y dura, amarillenta que termina en una punta y se parece a una manzana seca, pero no comparte más características con ella.
Quitando la piel de la granada, se descubren muchos granos de semilla de color rojo, que están separados por pieles para partir la granada en segmentos. No hay casi espacio entre las semillas, pues son muchas las que se esconden dentro.
En realidad son semillas, pero se parecen a algún tipo de fruta de bosque o grosella, son de sabor intenso a fruta roja, crujientes, jugosas y sabrosas y también saludables. Estudios han demostrado que actúan contra varios tipos de cáncer, como cáncer de mama y próstata. Este efecto se debe a su contenido en ácido graso esencial, el ácido gamma-linóleo.
A parte de esta característica, la granada puede bajar la presión arterial y mejorar la circulación de la sangre en general. Además contiene flavonoides, es decir, pigmentos vegetales, que ayudan a curar infecciones.
Entre los productos elaborados con granadas se encuentran zumos, vino, aceite de semilla y suplementos dietéticos en forma de cápsulas y jarabes. También se usa para productos de cosmética, por ejemplo jabones y baños aromáticos.
Si se quiere consumir la granada como fruta, simplemente se quita la piel y los segmentos duros y las semillas rojas se pueden quitar fácilmente.
Le dan un toque especial afrutado a ensaladas verdes y el zumo exprimido sabe muy dulce sin tener que añadir azúcar.
También se puede usar la granada en platos de carne, de aves y caza, pero no hay que cocer las semillas, para evitar que pierdan su jugo, se añaden al final de la cocción.
Por su sabor dulce lógicamente se pueden elaborar muchos postres de la granada, como cremas y tartas, por ejemplo tartas de queso.
La granada ya era conocida en tiempos de los romanos, de allí su nombre que viene del latín y significa “granos”. Los romanos fueron quienes la llevaron desde el oriente, donde están sus origenes, a Europa y el mediterráneo.
La historia de la granada es aún más antigua, porque hasta en los tiempos de la Biblia y antes, se puede reconstruir su presencia. En el antiguo testamento se encuentran referencias a este fruto y también en la mitología griega. La granada por tanto es un fruto mucho más sorprendente e interesante de lo que parece ser a primera vista.
