bebé, niño o niña
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Vamos a tener niño o niña, ¿quién sabe?

bebé, niño o niña
Desde que existe la humanidad moderna, se ha preguntado a la hora de anunciarse el nacimiento de un bebé, qué sexo va a tener.

Poca gente no se hace esta pregunta, y aunque no interese tanto a los futuros padres saberlo de antemano, la pregunta se les hará en su círculo familiar seguramente más de una vez.


Si a la futura madre o al padre se le ocurre contestar “me da igual el sexo, lo importante es que venga sano/a”, se podría apostar que en sus sueños de día o de noche, el bebé en algún momento lo imaginarán como niña o niño, es imposible no imaginarlo nunca durante las 40 semanas de gestación.

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Aunque la intención de la naturaleza fue que se conociera el sexo de un bebé al nacer, no antes, los ultrasonidos, incluso en tres dimensiones, pusieron fin al gran secreto en muchos casos.  A partir de la semana 20 del embarazo, a veces incluso antes, los médicos pueden ver con más o menos certeza de qué se trata, niño o niña.

Aún así, los médicos también son humanos y por tanto, pueden equivocarse.  El bebé juega al escondite a menudo y se pone difícil ver lo que esconde entre las piernas.

No es poco habitual que los niños sorprendan a los padres al nacer con revelar que son del sexo opuesto al que se le habían advertido a sus padres por parte de los médicos.  No es mala idea tener un nombre elegido de cada sexo, por si a caso.

Pero también existen algunas maneras de determinar el sexo aplicando métodos de control a la hora de la concepción.  En estudios científicos se ha demostrado que los espermatozoides masculinos son más pequeños y sobreviven menos tiempo en el cuerpo femenino, por tanto hay más posibilidades de tener a un niño si las relaciones se tienen el mismo día de la ovulación.

Los espermatozoides con la cromosoma X para las niñas son más grandes, más lentos y viven durante más tiempo, entonces es más favorable para tener a una niña si ya están encaminados hacia el útero y los ovarios unos días antes de la ovulación.

Ya existen pruebas de sangre que pueden determinar el sexo muy pronto, pero los médicos no los pueden usar antes de la semana 12 del embarazo para evitar que los padres intenten seleccionar el sexo terminando un embarazo solamente porque el bebé tendrá el sexo no deseado.  Por eso pocos médicos utilizan esta prueba y no es fácil de conseguir.

La edad de la madre se supone que tiene que ver en la selección de sexo, cuanto más mayor la madre, más posibilidad de que nazca una niña, pero a partir de los 40 años de edad, son más niños los que nacen.

La popularidad de adivinar el sexo de un bebé es algo que le importa a toda la sociedad y será por eso que han sobrevivido los “cuentos de la vieja”  como si fuesen certidumbres.  Aquí hay algunos de ellos:

Si la barriga tiene forma aguda, muy arriba, se trata de un niño, si tiene forma más bien redonda, posicionada a bajo, es una niña.

A quien le gustan las cosas esotéricas, puede intentar averiguar el sexo del bebé con un péndulo, si da vueltas, es una niña, si se mueve en una línea, es un niño.

Los antojos de la madre de comer dulces anuncian a una niña, la comida agria y salada, un niño.

Incluso los padres sirven de protagonistas para determinar el sexo durante el embarazo, si ganan peso junto con la mujer, se supone que es niño, si no ganan peso, será niña.

Cada uno puede creer o no creer estos cuentos, lo cierto es que se encuentran muchos ejemplos a su favor y en contra.