
Pronto se acerca la Navidad, y si no fuese el caso, será más pronto de lo que piensa. Si quiere cambiar un poco las tradiciones navideñas de siempre, ¿por qué no preparar una sorpresa a sus hijos con un calendario navideño hecho por Usted?
Se necesita:
- · Un lápiz,
- · Tijeras,
- · Pegamento para pegar tela,
- · 2-3 hojas de fieltro en los colores rojo, verde, blanco, marrón,
- · Hilo de algodón o lana,
- · Algodón,
- · Un cartón de tamaño A3,
- · Un saco de tela, o tela color marrón para hacer 24 saquitos,
- · 1 plato pequeño,
- · Chinchetas,
- · 24 sorpresas para meter en los saquitos
Las sorpresas pueden ser dulces o pequeños objetos, depende de lo que quiera que sea y que no tenga gran tamaño para poder meterlo en un saquito de unos 5cm de diámetro.
El motivo navideño se corta del cartón dibujándolo de antemano con el lápiz. Puede ser un motivo como este Papa Noel, este motivo deja suficiente espacio para colgar 24 saquitos, otro motivo más fácil sería un árbol de navidad.
Después de cortar el motivo básico, se corta del fieltro la ropa de Papa Noel según el tamaño necesario. Otra vez se usa un lápiz o rotulador para que sea más fácil cortar las formas. Se pega la ropa con pegamento.
En la cara de Papa Noel se pega algodón para hacer cejas, barba y la bolita del gorro. 

Los saquitos se cortan de la tela de saco poniendo un plato para dibujar la forma redonda alrededor y cortarla después. Para el día 24 de diciembre conviene hacer un saquito más grande, porque es el último día y la sorpresa puede ser más grande y más especial.
A los saquitos se les corta su número entre 1 y 24 de fieltro blanco y se pega en cada saquito, cada saco se cierra con un trozo de hilo después de llenarlo con su sorpresa.
Los saquitos se colocan en el Papa Noel mediante las chinchetas. Si se tratase de niños muy pequeños, como alternativa se pueden hacer agujeros pequeños en el calendario para colgar los saquitos del hilo.
Ahora puede llegar diciembre y verá con qué ilusión se pondrán a abrir sus hijos cada mañana los saquitos correspondientes de cada día. Son mucho más interesantes los calendarios caseros que los que se pueden comprar en las tiendas, porque ya se sabe que siempre se esconde un trozo de chocolate detrás de cada puerta. Su calendario se ajusta a los gustos de cada niño y a su edad y se puede usar de nuevo año tras año.
