madre dando comida a bebé
bebé pidiendo comida a su madre

Como se comunican los bebes en los primeros meses de vida

madre dando comida a bebé
Al principio de su vida, los bebés dependen mucho del cuidado y de la atención recibida desde su entorno, no se pueden desplazar por su  propia fuerza, ni pueden satisfacer sus necesidades básicas, como la alimentación.

Aún así, no están completamente desamparados, disponen de medios para comunicarse con su entorno y con las personas que les rodean y saben llamar su atención.


Numerosos estudios han demostrado que los bebés en el vientre de la madre ya saben distinguir voces y sonidos y son capaces de reconocer a sus madres después de haber nacido.

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Así es como un bebé reconoce la voz de su madre y poco más tarde también asocia su cara con esta voz.  Desde el principio el bebé se comunica no-verbalmente con su madre (y padre), mediante miradas y lenguaje corporal y le dice como se  siente que pertenece de ella.

Los bebés pronto empiezan a establecer contacto visual directo con la madre, intentan imitar su sonrisa o patalean de alegría.  La madre se encuentra muy animada por esa forma de comunicación y a su vez está motivada para entretener al bebé y darle mimos y atención.

Los bebés son capaces de distinguir los distintos estados de ánimo de la madre e intentan mostrar reacciones, algunas voluntarias, otras no.  Este fenómeno se ve muy claramente en las situaciones de estrés y angustia.  El bebé no es capaz de reconocer lo que provoca el miedo en la madre, pero empieza a llorar porque detecta que algo está mal.  Los mismos mecanismos de ansía que se manifiestan en la madre se disparan en el bebé.

A medida que va creciendo, el bebé es capaz de acostumbrarse a comunicarse  con otras personas que no son sus padres o los individuos que le cuidan.  El bebé recién nacido todavía cree en los buenos propósitos de los que se le acercan. Pero ya desde una  edad muy temprana, algunos le pueden intimidar más que otros, con la consecuencia de que rompe a llorar o se pone inquieto viendo a algunas caras muy de cerca.

Eso pasa frecuentemente cuando las personas que se le acercan son muy distintas a sus padres, por ejemplo cuando llevan gafas, barbas y demás, o simplemente tienen el pelo muy oscuro y los ojos muy grandes.  Las reacciones no siempre se pueden conectar a tales disparadores, sino pueden ser completamente arbitrarias.

Cuando el niño crece más, se le dispara el miedo innato a lo desconocido y pasa por fases de temer a todos aquellos que aún no conoce, sin diferenciar entre caras sonrientes o serias.  Es normal que el niño se comporte así, porque es parte del proceso de identificarse con los suyos y protegerse de posibles peligros por parte de extraños.

A pesar de ello, en su foco de atención no está el rechazo del mundo alrededor, sino el atraer atención y comunicación.

En cada instante de su vida que el bebé pasa en estado alerta aprende algo sobre si mismo y la vida, por eso usa a todas y cada una de las fuentes que le pueden proporcionar más conocimientos, sabe que puede sacar provecho  de ello.

Todos los sentidos del bebé ya están desarrollados hasta cierto punto cuando nace, su desarrollo ahora depende de la medida en la que se le deja hacer uso de ellos, por eso es tan importante estimular a los bebés y sus sentidos, darle amor, cariño y ser ejemplo importante de cómo hay que actuar en este mundo.

Si no se le dan estas oportunidades al bebé, no puede desarrollar su potencial, y seguramente tendrá problemas de conducta y crecimiento, hasta en casos muy extremos le puede costar la vida.