
Importante es que se evite el calor excesivo y el peligro de sofocar debajo de mantas o edredones. Se recomienda el uso de un saco de dormir, mejor que sábanas y edredones. Almohadas no se deben usar, porque inhiben que la piel en la nuca desprenda el calor.
La temperatura ideal en la habitación es entre 16 y 18 ºC. El uso de humidificadores es recomendable en ambientes secos, calurosos y en invierno cuando se usa mucho la calefacción.
Niños menores a un año deben dormir en su propia cuna en la habitación de los padres. Dejar dormir al bebé en la cama de los padres no es recomendable, ya que el aumento de calor puede ser perjudicial.
Normalmente el descanso es mejor cuando padres y bebés disponen de su propio espacio, es decir su propia cuna y cama.
Para evitar alergias, el entorno donde duerme el bebé debería estar libre de animales domésticos y por supuesto que no se debe fumar en él.
La distancia de la cuna a los aparatos eléctricos, como teléfonos móviles, baby phones, etc. ha de ser de al menos 10cm, porque causan radiaciones electromagnéticas.
Cucos, nidos y cochecitos no son sustitutos permanentes adecuados para la cuna, limitan el espacio del bebé demasiado.
La cuna debe de disponer de un colchón firme, un máximo de 10cm de grosor y sin protector de colchón de materiales de PVC y plástico, porque retienen el calor.
En los primeros meses es mejor colocar al bebé en su espalda para dormir, porque disminuye el peligro de la muerte súbita.
