
La pregunta cuál es el método más efectivo y correcto de educar a los hijos, no ha sido una pregunta viable desde hace mucho tiempo, porque hasta la mitad del siglo 20, sólo había un estilo: la educación autoritaria por parte de los padres y la sociedad. A los niños no se les dejaba elegir, tenían que obedecer y cuando no lo hacían, se aplicaban métodos de castigo a base de superioridad de fuerza y autoridad.
En los años 70, los padres aún recurrían a este estilo, en el que los niños tenían pocos derechos, pero ya no se dejaban controlar una vez mayores de edad, el primer cambio evidente se había manifestado.
Desde entonces no ha habido ningún estilo de educación uniforme, hay tendencias y modas, pero varían mucho y dependen de las preferencias de los padres según los valores que ellos piensan importantes en la sociedad de hoy.
Es aceptable tener hijos muy autónomos, darles responsabilidades desde una edad temprana y libertades que eran inaceptables hasta hace poco.
La nueva libertad lleva consigo una vida de niño mucho más agradable que antes, porque la mayoría de los padres están interesados en tener hijos felices, equilibrados disfrutando de la infancia para así poder desarrollar mejor sus habilidades que en la vida de adultos deberán proporcionarles éxito en la vida laboral y social.
Así es como hoy en día a los padres muchas veces les falta una fuente segura de obtener consejos cuando hace falta, especialmente cuando la educación no funciona según como lo habían planificado. A la hora de informarse para combatir problemas, se encuentran demasiadas opiniones, que a veces no son complementarias o se contradicen.
Existe el punto de vista científico que el comportamiento infantil depende de la genética de cada niño. Los científicos de esta categoría creen firmemente en esta posición.
Al otro lado se encuentran los que están convencidos de que la conducta del niño depende de los padres, porque son ellos que desde el nacimiento llenan al niño con información y patrones de conducta. A cambio los niños son los que imitan y se copian las malas costumbres, es decir que los padres causan cometiendo errores los problemas en la educación. Los científicos que piensan así se dedican a la psicología de desarrollo humano.
Si se decide adoptar uno de estos puntos de vista, se encuentran maneras diferentes de resolver los problemas. Muchos padres no siguen ningún estilo y se guían completamente por sus instintos.
No es fácil decidirse y llegar a una conclusión, porque muchos argumentos parecen muy viables, se pueden explicar coherentemente. Los especialistas todos saben defender muy bien a sus posturas.
Así es como muchos padres siguen esperando las nuevas respuestas de estudios recientes, por si nos diesen una respuesta concluyente mientras se apañan como puedan.
Esperemos que los resultados sean coherentes con lo que se aconsejaba hasta ahora, porque lo más importante en el apoyo de los padres es que se les da seguridad.
Todos los padres están agradecidos si se les confirma que lo están haciendo bien, por eso hay que pedirles a los científicos que miren bien a su alrededor y estudien los estilos ya existentes sin preocuparse demasiado por cómo se pueden clasificar científicamente. El consejo práctico les sirve mucho más que las teorías científicas y hay que hacer el consejo más accesible.
