Aunque la alcachofa sea una verdura conocida que se encuentra en muchos platos de la cocina española, no todos los cocineros caseros saben cómo se prepara.

 

En realidad, la alcachofa no es una verdura en el sentido clásico, sino una flor.  Lo que se come son los pétalos de una planta que puede llegar a crecer unos 2 metros de altura y que es parte de la familia de las Asteráceas.

Las flores son grandes y muy bonitas, de color violeta intenso.  La planta es conocida como planta medicinal desde hace mucho tiempo.

 

Los orígenes de la alcachofa están en el norte de África, en las tumbas y pirámides egipcias se encuentran imágenes de la planta cuyo cultivo se extendía desde el mediterráneo hasta gran parte de Europa y América.

 

La planta necesita un clima estable, cálido, sin peligro de helar, por eso los lugares de plantaciones se encuentran sobre todo en Italia, sur de España y de Francia.

 

Para elegir las alcachofas más frescas, se aprieta la parte del tallo, si se escuchan ruiditos, es que la planta está fresca.  Si no, significa que puede estar podrida por dentro.

 

La mejor forma de conservación es dentro de un bote o bolsa cerrada en la nevera, porque al aire oxidarían y se pondrían oscuros rápidamente.

 

Si las hojas por fuera no tuviesen buen aspecto, la alcachofa podría estar poco fresca, las hojas tienen que estar bien apretadas, pero tener algo de movilidad.

 

Cuando se preparan las alcachofas en la cocina, se recomienda el uso de guantes, ya que la planta desprende un jugo que contiene colorantes que tiñen piel y también prendas de color negro.

 

No son comestibles todas las partes de la alcachofa.  Las hojas por fuera no se ablandan al cocerlas, generalmente se tiran o se come solamente la parte más baja.  Por eso es común pelar la alcachofa hasta llegar al corazón antes de cocerla.

 

Los corazones de alcachofas son muy sabrosos y se combinan bien con los vinagres para ensaladas, pero también se usan en todo tipo de plato de verduras.

 

Para su elaboración se quitan las hojas duras oscuras de las alcachofas, se cortan las puntas para que solamente se quede la parte tierna y el corazón.  El tallo se corta justo por debajo de la flor.

 

En seguida se frota la alcachofa con medio limón para evitar que oxide al aire.  Se pone a cocer agua con un poco de zumo de limón.

 

Se añaden las alcachofas cuando el agua rompa a hervir y se dejan cocer media hora a fuego medio.  Al final de la cocción la alcachofa se habrá quedado blanda sin perder mucho color ni forma.

 

Ahora se puede servir la alcachofa simplemente cocida, o saltearla en una sartén con un poco de aceite, jamón y tomate triturado, sazonando con sal y pimienta, quizás añadiendo unos dientes de ajo.

 

No es necesario hervir la alcachofa previamente, se puede dejar cocer en caldo, junto con otras verduras.

Para preparar una sartén de verduras variadas, se sofríe cebolla con unos dientes de ajo picados, se añaden mitades de corazones de alcachofa y caldo vegetal, o agua con unas hojas de laurel.  Se dejan cocer las alcachofas unos 15 minutos y luego se añaden las demás verduras, como patatas, coliflor, tomates, pimientas y champiñones.  Se sazona y se añade un poco de perejil picado.

 

La alcachofa y como se prepara.